El viento del parque se arremolinaba en los colochos haciendolos parecer de fuego, la luz del sol abrasaba la tarde, cosa que disfrutaba mientras bajaba por la calle del boulevard, remolinos en el estómago, el hambre de la una, aprieto el paso para llegar mas rápido, pero el hambre es proporcional a la velocidad del caminar.
Cuando depronto entre la luz amarilla del semáforo y las noticias viejas del vendedor de periodicos de la esquina, me quedo ciego, si.. ciego, (ok, no me cagó un pajaro, ni me encandilé con el sol por estar pendejeando) ciego como lo cuenta Saramago, una ceguera blanca, lechosa, no como leche descremada, sino como leche entera, no como leche de cabra, sino como leche de vaca, si, puede ser dos pinos, pero tambien como la coronado, ke rica leche!!, bueno pero volviendo al punto de la ceguera, que cagada es no poder ver (obvio…), primero uno se pierde de ver chikitas por ahi, moviendolo con alegria al calor de la tarde, segundo… ehh… la belleza de la vida.. ejem… y no poder disfrutar de ver los perros cogiendo en mitad de la calle (aclaro que es un ejemplo, no disfruto de esas escenas. No, tampoco me excito viendo discovery channel…), ni la mugre de la sociedad, ni la pobreza en las calles, y verlo todo blanco, obviando el tratado de libre comercio, no ver mas como sube el barril de petroleo en niu yor, ni ver al playito de bush planeando otra guerra, y me pongo a pensar entonces que mejor que me quede asi carajo, que de por si, si me pegan un balazo o me clavan una puñalada no me voy a ver la sangre, ni al desgraciado ke le robó la lismosna al ciego del boulevard entre el semáforo en amarillo y los girasoles del parque…