A bordo del interurbano de la flota roja me dirigia a toda velocidad hacia mi casa, en el lado oeste de la capital.
Departure: Calle de la amargura (o1:30)
Arrival: Rorhmoser (01:45)
En la terminal de despacho de la famosa muerta d’hambre se veian los estragos del alcohol en la población josefina: gatos amarillos, duendes, dragones y bellezas por doquier, los deliciosos olores de las carnitas de a cien mezcladas con el vómito de una clase recién digerida.
El piloto fija el rumbo en la computadora principal: 285, inicializando motores…. y empezamos el viaje, durante todo el trayecto otras naves interurbanas de la misma flota roja o particulares circulaban haciendo graciosas figuras con sus luces escarlata, atravesamos san josé por el corazón, donde la ciudad sangra en la noche, y el comercio es de drogas y sexo.
Pasó toda una vida por la ventana, en verdad muchas vidas, muchachos en las esquinas vendiendose, otros vendiendo otras cosas y otros regalandose a la piedra, no se porque siempre en las esquinas. En cualquier esquina esta la muerte. me deja en esta esquina por favor. 1800. Pura vida.